
Escribir ha sido siempre difícil para mi. Me refiero a la creación original, a las ideas propias, no a los ensayos sobre lo que otros piensan. Esa falla me ha costado mucho, por mi negación a escribir he perdido mucho tiempo. Sé que la mejor forma de dominar la escritura es la práctica, y es lo que intento ahora. Los ejercicios de escritura, como cualquier otro tipo de ejercicios, requieren constancia y creación de hábitos. Cada vez que hago el intento y escribo comprendo mejor el tema.
Estoy leyendo Naufragios, de Cabeza de Vaca. Cualquier relación de la época de la conquista de América me causa un enojo tan básico, tan profundo, que me lleva a cerrar el libro con violencia, pero a la vez tremendamente interesante. Ser capaz de dejar los prejuicios, de poner por un momento a un lado -pero nunca abandonar del todo- el terrible genocidio para entender la mente de un ser humano español del siglo XVI. Simplemente tratar de entender porque tiene que ver con nuestra sociedad, con nosotros. Esa es la tarea.
Por cierto cuando vi la película era muy joven y me impresionó mucho, no la he vuelto a ver y espero hacerlo pronto. Según lo que recuerdo era muy buena. En cuanto termine el libro la consigo.

